El consumo y la producción sostenibles consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la eficiencia energética, infraestructuras sostenibles y facilitar el acceso a los servicios básicos, empleos ecológicos y decentes, y una mejor calidad de vida para todos. Su aplicación ayuda a lograr los planes generales de desarrollo, reducir los futuros costos económicos, ambientales y sociales, aumentar la competitividad económica y reducir la pobreza.

Desde los años setenta, Occidente ha trasladado su producción al sudeste asiático (China, Bangladesh, Camboya… ) Esto hace que los productos tengan que recorrer miles de kilómetros antes de llegar a nuestras manos y eso implica un derroche enorme de energía con el consiguiente impacto sobre el medio ambiente. Y también genera graves problemas de explotación infantil y de las mujeres porque los sueldos y las condiciones laborales muchas veces rozan la esclavitud.

                                                                  

El objetivo del consumo y la producción sostenibles consiste en hacer más y mejores cosas con menos recursos, incrementando las ganancias netas de bienestar de las actividades económicas mediante la reducción de la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación durante todo el ciclo de vida, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida. En ese proceso participan distintos interesados, entre ellos empresas, consumidores, encargados de la formulación de políticas, investigadores, científicos, minoristas, medios de comunicación y organismos de cooperación para el desarrollo.

Tampoco conviene olvidar algo que desde hace un tiempo forma parte del modelo, forma y fliosofía de la fabricación occidental: LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA. Un término de dificil pronunciación pero que, a nuestro pesar, ha pasado a formar parte de nuestras vidas.

La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es “la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible” O dicho en otras palabras que las cosas se rompan antes de tiempo. Por eso nuestras abuelas podían pasar toda la vida sentadas en la misma butaca mientras que nosotros tenemos que comprar una nueva cada temporada invernal.

Como parece evidente, el objetivo de la obsolescencia programada es el lucro económico del productor. Y por eso mismo, otros objetivos como la conservación del medio ambiente o los principios éticos pasan a un segundo plano.

Los consumidores debemos hacernos conscientes de nuestro potencial. La forma y decisión de la forma de consumir tendrá una importancia fundamental en el futuro de nuestro planeta. Somos los únicos responsables de nuestras decisiones. La primera y mas importante debería ser la de no consumir mas allá de lo necesario. Pero después viene lo demás; optar por un consumo ecológico, ético y sostenible

   

                                                                                             

                  

Por eso nuestro empeño pasa por fomentar la producción local y la confección artesanal. Ningún antídoto mas eficaz contra la obsolescencia programada que la artesanía calidad.